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Una casa de los 50

By 18 junio, 2019 No Comments

Esta vivienda de alquiler situada en París, en el  distrito IX,  es de la Arquitecta de interiores, escenógrafa, diseñadora Emilie Bonaventure, fundadora de la agencia be-attitude en 2005. No es la primera vez que escribo sobre sus proyectos, pero es que realmente me parecen una maravilla.

Según cometa ella en la revista digital Diario Design;

“Desde el parqué hasta la chimenea, pasando por las molduras…, mi piso habla de los años 50, una época dorada de París en todos sus rincones y detalles ornamentales. Ya que está en plena ciudad, quería que fuera muy parisino. Si viviera en Bruselas, probablemente elegiría una casa de los años treinta, que es un estilo que me encanta”

En esta vivienda vive y también, era su oficina, actualmente cuenta con una oficina fuera de su casa, a sólo algunos metros de su apartamento luminoso y típicamente parisino que cuenta con un suelo de madera, molduras y chimeneas.

Emilie estudió historia del arte en la escuela del Louvre y se refleja en su casa, cada elemento de su piso cuenta una historia y muchos fueron encontrados en el mercado de pulgas de Saint-Ouen (a las afueras de París). Muebles de los años 40, 50 y 60 conviven con obras de arte contemporáneo.

Algunos de los elementos que llaman la atención son:

La pequeña butaca, recubierta con su piel original. Detrás se alza una preciosa lámpara de pie de Boris Lacroix, prestada por la galería Jacques Lacoste. En la sala, escogió piezas de distintos periodos –como el sillón de Geoffrey Harcourt y la obra de neón del artista Eric Michel– pero con los mismos tipos de colores. En el comedor donde la mesa es de Angelo Mangiarotti, las sillas son de los años 50 y la lámpara de latón data de los años 70, el papel tapiz de David Hicks para Au Fil des Couleurs destaca.

Y una de las cosas que más me llama la atención es, la pieza más fascinante, el obelisco. Según cuenta Emilie, le recuerda el premio que recibió en el 2008 en la feria Paris Art Design que se celebra en el Jardín de las Tullerías. Y el capitel corintio que está debajo es un objeto de los años 70, está hecho de cerámica sanitaria y constituía la base de una mesa de centro”.

Algo que me sorprende es la falta de cortinas de tal manera que se consigue una limpieza visual del espacio.

La cocina tiene el suelo de moqueta y los muebles son de Ikea pintados en negro junto con detalles en  gris y adornada con obras de Pierre Soulages y Pol Chambost, es otro de los espacios singulares.

La paleta cromática del dormitorio hace referencia a la del salón y proporciona una sensación de paz y serenidad. Resumiendo, los colores de la vivienda son el hueso, beige, nude, negro y algún toque dorado, aportando elegancia y serenidad. Esta decisión de haberse ceñido a una paleta de color tan acotada engloba a todos los elementos de la decoración, desde los más grandes a los más pequeños.

Rocío Mos

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